"HALCONES DE MALVINAS"
Experiencia de aquellos que lucharon
con Dios en el alma y un halcón en el corazón
DEDICATORIA
Este libro es un homenaje:
-
A Dios Nuestro Señor que nos dio
fortaleza para cumplir con nuestro deber.
-
A nuestra venerable Madre, la Virgen
María, bajo cuya protección luchamos.
-
A nuestra Patria.
-
A nuestras familias.
-
A mi esposa Mirta, quien me envió una
carta que decía: “Cumplí con tu deber que yo voy a saber
cuidar de tus hijos”.
-
A mis hijos María José, Pablo Esteban,
Candela, Juan Cruz, Agustina Abril y Tomás Ignacio,
quienes ofrecieron el tiempo a compartir con su padre
para que este libro pueda llegar a los malvineros.
-
A doña Celia Raquel Villanueva, mi
madre, quien me dio su amor y a don Pablo Raúl Carballo,
mi padre, quién me dio su ejemplo.
-
A San Carlos de Bariloche, mi ciudad,
en donde pasé mi niñez y juventud.
-
A nuestro Pueblo que nos brindó su
inapreciable apoyo antes, durante y después de la
batalla.
-
A Perú, Venezuela, Panamá, quienes
antepusieron a su conveniencia un ideal.
-
A los países de Latinoamérica que
apoyaron la más justa de las causas.
-
A los pueblos de diferentes naciones
que comprendieron nuestra lucha y se identificaron con
nuestra causa.
-
A mis camaradas de la Fuerza Aérea,
quienes mantuvieron su fe, su entusiasmo y su juramento
en todo momento, tanto al norte como al sur, y volvieron
a reunirse con sus familias, satisfechos de lo hecho y
seguros de lo por hacer.
-
A los Oficiales, Suboficiales, Soldados
y Civiles, que escribieron páginas de gloria en la joven
historia de la Fuerza Aérea Argentina.
-
A nuestros heroicos muertos, que hoy
son banderas a seguir y mojones de soberanía en las
Islas Malvinas; aquellos que cayeron en la más hermosa
de las muertes y dieron la mejor de las lecciones a sus
hijos: cómo vive y cómo muere alguien que comprende que
el valor de una vida no está en su longitud, sino en su
calidad.
-
A nuestras heroicas viudas, padres e
hijos, dignos de sus Halcones caídos; que con estoicismo
tratan de sobrellevar el dolor de la pérdida del ser
querido, y al mismo tiempo seguir viviendo ¡como él
hubiera querido! y de esa forma agradecer a Dios la
gracia de haber sido elegido entre tantos millones, para
compartir una parte de su vida terrenal.
-
A los muchos heridos, que sintieron
penetrar en su carne el proyectil enemigo, o fueron
mutilados por el frío y que llevarán toda la vida el
testimonio de fidelidad al juramento hecho a la Patria.
-
A los niños que endulzaron con sus
cartas y chocolates el frío de los combatientes.
-
Al escuadrón "Alacrán" de la
Gendarmería Nacional que tuvo un destacado desempeño en
la Gesta.
-
A los civiles que participaron y
murieron en el puente marítimo.
-
A los gloriosos miembros de la
Prefectura Naval en Malvinas.
-
A los Soldados Argentinos (en especial
clase 1962 y 1963).
-
Al BIM 5, a la Compañía “C” del
Regimiento 25, a la Artillería Antiaérea y a los
miembros de las tres FF.AA. que supieron integrar
esfuerzos y combatir eficientemente en forma conjunta.
-
A los héroes que cayeron o volvieron,
de otras Fuerzas Armadas, como el Teniente Estévez, el
Teniente Gómez Centurión, el Teniente 1º Esteban, el
Capitán de Fragata Robacio, el Guardiamarina Koch, el
Capitán Dell´elicine de la Marina Mercante y el Capitán
Ianuzzo.
-
A todos los argentinos, civiles y
militares, que viven “con Dios en el alma y un halcón en
el corazón”.
El autor